Un viaje a la luna, pasando por el mirador del Ézaro*

Nota:

Este artículo fue publicado en el diario local de A Costa da Morte. En él se pueden leer algunas reflexiones que intentan ocuparse de pensar por dónde iría la idea de combinar la tecnología en cuestión y la tecnología en acción que pretenden marcan el espíritu crítico de tec&tea desde su inicio. Un objetivo que como se explica en el artículo no es nada sencillo de articular ni tampoco inmediato de conseguir. Todo un reto que se sitúa como horizonte desde el primer taller piloto del proyecto.

A continuación posteamos la versión del artículo que también puede leerse en este enlace al diario Que pasa na Costa

El próximo día 28 de enero estrenaremos la sede de tec&tea (insertar link a tectea) celebrando el primer taller del proyecto, todavía en su fase beta. Será solamente un testeo y por ello no se ha hecho ninguna convocatoria abierta ni tampoco difusión. Nos juntaremos durante unas horas algunxs niñxs, algúnxs padres y madres, algunxs profes y algunxs técnicxs y, aunque el primer objetivo sean los niñxs, seguro que todxs vamos a llevarnos nuestro correspondiente aprendizaje. La idea que tenemos es que este testeo nos de cierto recorrido para lanzar el primer taller “oficial” con convocatoria abierta incluida. Todavía estamos pensando cómo dotar de contenido a este experimento y el testeo nos pondrá a prueba.

Personalmente, me siento un poco responsable de este lío. Con este lío me refiero a lanzar la premisa de que la tecnología es una de las cosas con la que nos jugamos el futuro, el nuestro y el de los que vienen. Por lo tanto, si esto es así, pensaba yo que más nos vale conocer sus entresijos. Responsable por ponerme con cabeza y corazón a “quemar las naves” para encontrar la manera de poder pensar y experimentar con la tecnología. Y hacerlo de verdad. De verdad significa, buscar un hueco y darnos un tiempo para pensar y hacer. Y que pensar y hacer nos facilite entender qué rayos hace toda esta cacharrería visible e invisible conquistando los espacios, los tiempos, los bolsillos, nuestra sociabilidad y un montón de cosas más. Poder juzgar por nosotros mismos qué de todo nos parece bueno, qué malo y de qué depende. Como iba diciendo, dado que me siento un poco responsable de liarla, quería hacer también un esfuerzo por explicar lo que ya estamos haciendo y también para compartir alguna herramienta que me parece útil como acompañamiento en el recorrido del proyecto.

Me gustaría darle valor y peso a la semilla que ya tenemos entre manos. Primero de todo quería felicitarnos porque solamente el hecho de que el grupo de gentes antes mencionado vayamos a pasar unas horas “explorando” ordenadores ya es darle tierra al proyecto, que no es poco!. No lo digo para complacernos, me parece importante. Me explico: si bien uno suele juntarse con infinidad de motivos siendo además el ordenador el que muchas de las veces media nuestras actividades sin que nos demos mucha cuenta -leer juntos, un concierto, ver una peli o cualquier otra cosa estupenda- el que sin ser unos nerds tecnomaníacos nos vayamos a juntar poniendo el ordenador como premisa, me parece la bomba! Lo desarrollo: Que vayamos a escuchar qué piensan los pequeños y qué pensamos nosotros de los mismos cacharros y de lo que hacemos con ellos. Añado: Y de que previamente hayamos sacado algún rato para sugerir qué cosas son las adecuadas para contextualizar nuestra experiencia destripando el cacharro con el que trabajamos cada día. Resalto: Que hagamos el esfuerzo de pensarnos en relación a la tecnología y que esto no sea un acto zombie -enviar mail, emoticono, pulsar I like- Matizo: que la tecnología que media cada instante nos ponga resistencias y las pensemos! Uauhhh! Insisto: me parece la bomba!!! Esto en cuanto a lo que corresponde a los adultos. Y para los enanos, me parece un lujo para la imaginación, para la composición del mundo, para el pensamiento abstracto y para el concreto. Y para la conciencia crítica que necesitarán, seguro!

El que no esté en el ajo pensará que el 28 nos vamos a la luna!!! Y en realidad tan solo vamos a montar y desmontar ordenadores, pero que me diga a ver quién de los que ahora me lee lo ha hecho antes! Pues debería de ser de cotidiano como ir al baño, pero sí, efectivamente un gran porcentaje del planeta, estamos estreñidos! El día que de verdad haya que irse a la luna, la mayoría, rezarán padre nuestros. Por eso felicito a este equipo de exploradores novatos pero intrépidos!

Después de alabar la sencillez y la urgencia de lo poquito pero significativo con lo que vamos a empezar nuestra primera sesión experimental, diré que el reto del testeo será también intentar pensar cómo acompañar la práctica, la experimentación, con algo de reflexión. Me parece importante porque aunque considere que lo de destripar ordenadores ya de por sí sabotea la superficialidad blandita y glamurosa que nos venden de la tecnología, es decir, que hace las veces de algo así como un pequeño efecto de shock, no es suficiente sin embargo para llegar a la raíz. Deberíamos preguntarnos más a menudo por qué el ordenador está en todas partes y en tan pocas ocasiones lo miramos interrogándolo. No es curioso que pareciera llevar ahí toda la vida, tan atento y tan utilitario y no sabemos nada de su historia de vida? De su lenguaje? De su pensamiento computacional? De sus derivas…? Saber lo que tiene dentro nos da pistas, pero hay que elaborarlas. De ahí que tec&tea sea a propósito, tecnología en acción/tecnología en cuestión. Otra cosas es que siempre lleguemos a ser tan rigurosos como la intención que le da nombre al proyecto.

Para ayudar a descubrir herramientas con las que construir este ejercicio sutil que nos traemos entre manos voy a tratar de proponer una que a mi personalmente me parece fundamental. La historia. Pero primero resaltaré que considero que la aproximación que tec&tea pretende hacer desde una hibridación de acción/reflexión solamente puede darse si la intención persiste en el tiempo y si cada experiencia se lee en clave para ir afinando los instrumentos. Es decir, la historia por ejemplo me parece útil, pero va a ver que darse un tiempo y afinar un poco para encontrar la manera de que así lo sea. Es importante partir sabiendo que lo que pretendemos forjar es una especie de hábito y deseo por la interrogación y por la experimentación, en este caso usando la tecnología. Este hábito, de ser adquirido, podría servirnos luego para un montón de otras cosas. Volviendo al ejemplo, utilizar la historia como herramienta debe de hacerse con la mirada puesta en que esta sirva como facilitadora para forjar dicho hábito. Y claro, hay que recordarse de continuo que esto es imposible lograrlo de la noche a la mañana. Más bien se empieza, se vela por ello, y un día uno se da cuenta de que algo va calando! Por lo tanto, no hay que olvidar, que tec&tea no nos va a salir ni a la primera, ni a la segunda, sino poco a poco en cada uno de los talleres y testeos que vayamos haciendo. Tocando, afinando, volviendo a tocar, sin olvidarnos de hacia dónde era que íbamos.

Dicho esto voy a contar por qué a mi echar mano de la historia me parece una herramienta útil para forjar esta especie de hábito que tienda a la interrogación y la experimentación. De un tiempo a esta parte la historia me fascina. Sobre todo desde que he tenido que recurrir a ella a causa de mis estudios de doctorado relacionados con los procesos de organización social y el arte. Lo que me fascina de la historia como herramienta y para el caso que aquí nos ocupa, es que tiene un efecto mirador. Y lo digo, casi casi, literal. Pongamos por caso un ejemplo común a la mayoría de nosotros. El mirador del Ézaro. La comparación se enunciaría de manera bien sencilla: la historia es como un mirador. Vamos a hacer una prueba de su efecto y creerme, el mismo efecto lo podemos lograr a través de la historia.

Vamos a empezar situándonos en la playa del Ézaro, donde queráis o donde sea que os guste ubicaros cuando vais.

Qué vemos?

No sé vosotros, yo os cuento ejemplos de lo que yo veo abajo junto a la playa del Ézaro, es decir, sumergida en el abigarrado presente que nunca para. Generalmente veo coches pasando por la carretera, gente corriendo o paseando, tomando café, comiendo en las terrazas, tomando el sol, los socorristas, el pescador, el barco que sale, el bikini de moda, el cotilleo de la vecina, la compra, el menú de mañana, el cliente pesado, un perro ladrando…entre otras cosas… cada uno que ponga las suyas.

Ahora subamos al mirador de Ézaro.

Qué nos ocurre?

Yo digo que se agranda el ángulo de visión: el perro, el bikini, los socorristas y todo lo demás se hacen pequeñitos y paso a verme en relación al mundo, que de repente se ha hecho grande y profundo gracias al horizonte, a la perspectiva y a la línea de tierra con el mar y a la del mar con el cielo. Esa sensación (si podéis sentirla un momento) que da ese cruce de apertura espacio temporal del mirador es muy parecida a la sensación que da utilizar la historia como herramienta. Para mi la historia es como subir al Ézaro de tanto en tanto. Como ampliar el marco, poder salir del constreñimiento del presente para pensarse en perspectiva. Saber que aunque parezca imposible, uno puede fugarse del presente y tomar la historia como herramienta emancipadora, una ayuda para observar la vida solo que situada como parte del horizonte.

Aprender a entender correlaciones de cosas, ver que el Ézaro forma parte del dibujo que hace la tierra en el mar y que tiene muchos puntos de mira más allá del innegable presente que se me pega a la retina para no dejarme ver más que a través de una única clave de entendimiento, y que además se impone por cercanía y obviedad, casi por irreverencia. Pero hay maneras de hacerle piruetas a la mirada y buscar otro foco, sobre todo y para lo que en este caso nos traemos entre manos, para aprender a ser críticos. Ganar autonomía con la historia sería, equiparándolo al ejemplo del mirador del Ézaro, algo así como el ejercicio de saber que, si en mi caso, que entro siempre a Ézaro desde Gures o desde el Pindo, obviamente porque es la carretera principal que usamos todos, podría abrir el foco para entrar desde otros lados y desde otros tiempos con otras lógicas, para mirar casi como con extrañeza y que lo obvio se me revele. Acceder de manera distinta e incrementar los accesos. A las cosas, al presente como concepto grande o al ordenador como presente reducido a un objeto como cosa más pequeña.

Esto es para mi, la virtud de la historia. Para activarla, no se necesita conocer toda la historia, pero sí saber usarla como herramienta, no tanto como historiador purista y arrollador, sino buscando su efecto mirador. Mi intención para el día 28 será un intento de excursión al mirador del Ézaro. Probablemente el 28 ni lleguemos, pero nos pondremos en camino en esa dirección y a ver qué pasa!

—-

* Quiero dedicarle este artículo a los compañeros de Rego Dixital por hacer posible tec&tea en A Costa da Morte

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